El coloso hallado en El Cairo no es del faraón Ramsés II sino de Psamético I

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Hace unos dias veiamos los titulares sobre lo que se denominaba uno de los descubrimientos mas importantes de la historia arqueológica de Egipto.

Una misión conjunta de egiptólogos locales y alemanes halló dos estatuas de reyes faraónicos de la dinastía XIX, informó el Ministerio de Antigüedades. Una de las estatuas fue hallada rota en grandes trozos de cuarcita y mide, en total, unos 8 metros, según informó el ministro de Antigüedades egipcias, Mahmud Afifi, en el comunicado. La otra pieza era la parte superior de una estatua en tamaño natural del rey Seti I, hijo de Ramses I y segundo faraón de la citada dinastía, hecha de caliza y que mide alrededor de 80 cm. El hallazgo tuvo lugar en la zona arqueológica de Ain Shams, alrededor de los restos del templo de Ramsés II en la antigua ciudad de Heliópolis, que ahora es un barrio de la capital egipcia por lo que, sospechaban que la grandiosa figura podría pertenecer a dicho faraón pero debían esperar a la búsqueda de las demás partes para corroborar esta identidad puesto que la parte encontrada no tenia epigrafia que indicara a quien pertenecia.

Pero el jueves Jaled Al Anani informó que los restos de este coloso corresponden probablemente al faraón Psamético I, de la dinastía XXVI, que gobernó Egipto entre los años 664 y 610 aC. En caso de confirmarse que el coloso, de más de ocho metros de altura, es una representación del faraón Psamético I, esta sería la mayor estatua de la Baja Época del Antiguo Egipto encontrada hasta la fecha. La posibilidad de que el hallazgo arqueológico fuera de Ramsés II generó una gran expectación en Egipto, que está intentando a través de los descubrimientos arqueológicos de recuperar su sector turístico, golpeado duramente por la falta de estabilidad política de los últimos años. “Cuándo extrajeron la cabeza, empezamos a encontrar algunas características que eran de otros periodos”, declaró en una conferencia de prensa al-Anani.
De acuerdo con el ministro de Antigüedades, más allá del estilo utilizado para esculpir el mastodonte, del que se han recuperado la cabeza y una parte del torso, la evidencia más importante que señala al faraón Psamético I es la inscripción del nombre de “Nebaa”. “El único faraón al que se dio este nombre es Psamético I. Es un faraón de la dinastía XXVI”, aseveró. Por su parte, Dietrich Raue, jefe de la misión arqueológica alemana que participaba en los trabajos que propicieron el hallazgo, destacó que el coloso está tallado en cuarcita de Al-Gabel al-Ahmar, un yacimiento situado al Este de El Cairo. Además, en el mismo lugar se encontró también una estatua del monarca Seti II de menor tamaño.
Los restos arqueológicos resposaban a entre dos y tres metros bajos el nivel del mar en terreno con solares y edificios a medio construir, adyacente a un barrio densamente poblado. El hecho de que hubiera bastante agua en el subsuelo dificultó la extracción de las piezas. Aunque la zona corresponde actualmente al suburbio de Matariya, que fue escenario de duros enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y simpatizantes del derrocado presidente Mohamed Morsi en 2013, en el Antiguo Egipto formaba parte de Heliópolis, ciudad dedicada al culto del dios solar Ra, y una de las principales urbes del imperio
Los restos del coloso fueron trasladados la mañana del jueves al Museo Egipcio, donde se procederá a una tarea de restauración y de estudio detallado para confirmar la tesis de la identidad del faraón. Una vez concluidas estas labores, será expuesto de forma permanente en el Museo Egipcio, el recinto situado en el centro de la capital, adjunto a la célebre plaza Tahrir, y que reúne la mayor colección de piezas del Antiguo Egipto del mundo. Sin embargo, el destino final de la estatua será el Gran Museo Egipcio, que todavía está en fase de construcción. Situado al Este de El Cairo, muy cerca de las pirámides de Giza, su inauguración está prevista para mediados del año próximo.